En España, la insolvencia es una situación financiera complicada, pero no significa que una persona no pueda trabajar. De hecho, una de las principales preocupaciones de quienes atraviesan dificultades económicas es saber si, al declararse insolventes, podrán seguir generando ingresos. La respuesta corta es sí, una persona insolvente puede trabajar. Sin embargo, existen matices importantes que se deben considerar, especialmente si se está en medio de un proceso de Ley de Segunda Oportunidad. A continuación, analizamos en detalle todos los aspectos legales y prácticos sobre el tema.
¿Qué es la insolvencia?
La insolvencia se refiere a la incapacidad de una persona para hacer frente a sus deudas. En términos legales, esto ocurre cuando las deudas superan los activos disponibles y no se pueden cubrir los pagos pendientes. Existen dos tipos de insolvencia:
Insolvencia temporal: Es aquella en la que la persona no puede pagar en un momento específico, pero se espera que su situación financiera mejore.
Insolvencia definitiva: Se produce cuando no hay posibilidad de recuperar la estabilidad financiera sin una reestructuración o liquidación de activos.
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¿Se puede trabajar estando en situación de insolvencia?
Sí, una persona insolvente puede trabajar en España. No hay ninguna ley que impida a alguien en esta situación tener un empleo o emprender un negocio. De hecho, continuar trabajando es una excelente manera de mejorar la situación financiera y, potencialmente, salir de la insolvencia.
Trabajar durante la insolvencia puede tener varias ventajas:
- Generación de ingresos: Permite cubrir necesidades básicas y, en algunos casos, pagar parte de las deudas.
- Mejora de la situación económica: Ayuda a demostrar buena fe y disposición a pagar a los acreedores, lo cual es beneficioso en procesos de negociación de deudas.
- Acceso a la Ley de Segunda Oportunidad: Contar con un empleo puede facilitar el cumplimiento de un plan de pagos en el marco de esta ley.
La Ley de Segunda Oportunidad y el trabajo
La Ley de Segunda Oportunidad es un mecanismo legal en España que permite a las personas físicas (particulares y autónomos) renegociar o incluso cancelar sus deudas cuando no pueden pagarlas. Este proceso no impide trabajar, sino que, al contrario, se fomenta para que el deudor pueda cumplir con sus obligaciones.
¿Cómo afecta el trabajo a la Ley de Segunda Oportunidad?
Al estar bajo este proceso, los ingresos del deudor se gestionan cuidadosamente para garantizar el cumplimiento del plan de pagos. Este plan se establece en función de los ingresos y gastos esenciales del deudor, lo que significa que:
No se embargan todos los ingresos. La ley protege un mínimo vital, es decir, una cantidad que permite cubrir necesidades básicas.
Los ingresos adicionales pueden destinarse a pagar deudas. Sin embargo, esto depende de las condiciones establecidas en el plan de pagos.
¿Se pueden embargar los salarios de una persona insolvente?
Sí, los salarios pueden ser embargados, pero existen límites legales establecidos por la Ley de Enjuiciamiento Civil en España:
El salario mínimo interprofesional (SMI) es inembargable. En 2025, este es de 1.080 euros mensuales.
Para cantidades superiores al SMI, se aplican porcentajes de embargo escalonados:
Hasta el doble del SMI: 30%
Hasta el triple del SMI: 50%
Y así sucesivamente, con porcentajes crecientes.
Además, si el deudor tiene cargas familiares, los porcentajes pueden reducirse para proteger su sustento.
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¿Qué sucede si el insolvente trabaja como autónomo?
Ser autónomo y estar en situación de insolvencia es totalmente compatible. No obstante, hay consideraciones importantes:
Los ingresos como autónomo también pueden ser embargados, aplicándose los mismos límites que para los salarios.
Se debe demostrar transparencia en los ingresos y gastos. Esto es crucial si se está en un proceso de Ley de Segunda Oportunidad.
El negocio puede continuar operando, siempre y cuando no se incurra en nuevas deudas que agraven la situación de insolvencia.
¿Qué pasa con otros ingresos?
Además del salario o ingresos como autónomo, otros ingresos también pueden estar sujetos a embargo:
Pensiones o prestaciones, salvo las de carácter no contributivo o asistencial.
Ingresos por alquiler de inmuebles (con ciertos límites).
Dividendos o intereses financieros.
En cada caso, se aplican las normas de inembargabilidad y los porcentajes escalonados mencionados anteriormente.
Beneficios de trabajar durante la insolvencia
Continuar trabajando mientras se está en situación de insolvencia ofrece varios beneficios:
Mejora de la situación financiera: Se pueden destinar ingresos a cubrir necesidades básicas y, potencialmente, pagar deudas.
Facilita el acceso a acuerdos con acreedores. Al demostrar ingresos estables, es más probable que los acreedores acepten planes de pago.
Posibilidad de solicitar la exoneración de deudas. En el marco de la Ley de Segunda Oportunidad, trabajar y demostrar buena fe en el intento de pago puede llevar a la exoneración del pasivo insatisfecho.
Consideraciones finales
En España, una persona insolvente puede trabajar sin restricciones legales, ya sea como empleado o autónomo. Sin embargo, es esencial gestionar adecuadamente los ingresos y estar consciente de los embargos que pueden aplicarse.
Si te encuentras en situación de insolvencia, es recomendable:
- Consultar con un abogado especializado en Ley de Segunda Oportunidad.
- Organizar tus finanzas para cumplir con el plan de pagos si estás en un proceso de segunda oportunidad.
- Informar de tus ingresos de forma transparente para evitar problemas legales.
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La insolvencia no es sinónimo de inactividad laboral. Al contrario, trabajar puede ser una de las mejores vías para salir de esta situación. La Ley de Segunda Oportunidad en España ofrece un marco legal que permite a los insolventes reorganizar sus deudas sin impedirles generar ingresos.
Si estás considerando acogerte a la Ley de Segunda Oportunidad o necesitas asesoramiento sobre cómo gestionar tus ingresos durante la insolvencia, contacta con un abogado especializado para recibir el mejor asesoramiento personalizado.
Trabajar durante la insolvencia no solo es posible, sino recomendable para iniciar el camino hacia la recuperación financiera. La clave está en conocer tus derechos y obligaciones, y gestionar tus ingresos de manera estratégica y transparente.





